
La paz del mar.

Izando las velas. Todo el mundo participa en la preparación del barco.

Un pequeño marinero en acción.

El mar espera en silencio a que empiece la lluvia, que empañará el reflejo de los barcos en el agua.

El atardecer: silencio y relax.

Desde este punto puede contemplarse una vista magnífica.

Otra bahía, otro baño en el mar: Islas Kornati.

¡Mmmm! La mejor comida es el pescado fresco recién cogido del mar.

Siente la emoción de navegar.

Las regatas: velas hinchadas y espíritu de competición.

… a los niños también les encanta navegar.

Comprando provisiones y dando una vuelta por Veli Lošinj.

El Mistral juega con las velas.

Los pueblos de Dalmacia rezuman historia en cada piedra.

Marko y Eva.

Si amenaza tormenta, refúgiese en un puerto.

Dubrovnik – una ciudad monumental.

Navegar en primavera y otoño aporta una particular satisfacción.

Aquí encontrarás paz para el alma.

¡Todas al agua, chicas!

La comida más deliciosa, directamente desde el mar.

Acantilados emergiendo del mar.

Descubra su bahía particular.

Rompiendo las olas.

Los fieles seguidores de los navegantes.

Diversión para toda la familia: viento, sol y mar.

¡Tengo mi propio barco!

Final del día: pereza.

¡Cuidado, allá voy!

¡Que aproveche!

Un descanso para comer y luego un baño rápido en el mar.

Vida costera en la orilla de una isla.

Tiempo de relax.

Relajando el cuerpo y el espíritu.

Un paisaje paradisíaco.

El cielo llama a las gaviotas.

¿Dónde estáis, pájaros?

Lobos de mar.

¿Puede imaginar un placer mayor?

Higueras en un pequeño patio.

... todos los días un nuevo puerto: Veli Lošinj

Acantilados del Parque Natural de Telašcica.

Navegar a la sombra de los acantilados es una experiencia única.